Reflexiones Finalizando el Milenio

Culmina un nuevo año académico en la Unidad Docente Asistencial de Medicina de Paraná, Extensión Universitaria de la Facultad de Ciencias Médicas de Rosario, y es bueno hacer un balance y algunas reflexiones

Paraná, 24 de noviembre de 1999.

ACTO ACADEMICO 1999
UNIDAD DOCENTE ASISTENCIAL DE MEDICINA
EXTENSION UNIVERSITARIA PARANÁ. FACULTAD DE CIENCIAS MEDICAS
UNIVERSIDAD NACIONAL DE ROSARIO

Dr. Luis Darío Larrateguy
Jefe de Trabajos Prácticos. Cátedra de Patología Médica II.

Autoridades presentes, alumnos, señoras y señores…..

Culmina un nuevo año académico en la Unidad Docente Asistencial de Medicina de Paraná, Extensión Universitaria de la Facultad de Ciencias Médicas de Rosario, y es bueno hacer un balance y algunas reflexiones.
Se escuchan en la ciudad y en el país voces que dicen que sobran los médicos y las Facultades de Medicina en Argentina. Y se dice esto en una Provincia y en un País donde no existe un plan de Salud Pública y la medicina está organizada para atender solo la enfermedad con una orientación mercantilista, descuidando las tareas de prevención. Así es, que tenemos una mortalidad infantil del 22 por mil, que existen 14.000 casos nuevos de Tuberculosis por año y se mueren 1000 de esos pacientes, el asma bronquial ocasiona 1000 muertes por año también y la Enfermedad de Chagas sigue acumulando víctimas.
Datos como estos podría seguir detallando y no haría otra cosa que demostrar que el problema actual de la Salud Pública no pasa por el número de médicos o Facultades de Medicina, sino por una falta total de planificación.
En esta Extensión Universitaria se están formando profesionales capaces de revertir esta realidad que acabo de presentar. Para lograr estos objetivos no solo se enseñan los temas médicos sino que también se intentan desarrollar las cualidades humanísticas de los alumnos, las que consideramos una habilidad clínica esencial.
La MEDICINA tiene el significado moral de una vocación, pero los que la practican deben ganarse continuamente el respeto de la sociedad. Esto se logra no solo efectuando un diagnóstico correcto, sino interesándose genuinamente por las necesidades del paciente, que es otro ser humano. Los atributos humanísticos no deben ser confundidos con rasgos de carácter aprendidos en el regazo materno. Se puede entrenar a las personas para mostrar un buen comportamiento humanístico, complementar entonces el conocimiento médico experto y el razonamiento clínico y vencer así sentimientos negativos normales, que puedan presentarse en respuesta a situaciones generadas en los encuentros con pacientes y familiares. Esta relación médico-paciente-familiar, se encuentra actualmente tensa por la realidad económico social que sufre nuestro País. Los medios de comunicación alimentan el apetito insaciable del público ávido de información, ampliando la participación de pacientes y familiares en las decisiones clínicas. Pero estas y otras razones que sería largo detallar en esta oportunidad, no deben ser las excusas para dedicar menor tiempo del necesario al enfermo o para que la relación médico-paciente-familiar sea poco satisfactoria. El profesional atento y dedicado debe superar estas dificultades para asegurar una atención médica de elevada calidad.
El American Board Of Internal Medicine adoptó una descripción de las cualidades humanísticas esenciales que un médico debe poseer:

1- INTEGRIDAD: que es el compromiso personal de ser honesto y confiable en la evaluación y demostración de las propias habilidades y destrezas

2- RESPETO: que es el compromiso personal de aceptar las opciones y derechos de los demás con respecto a sí mismos y a su atención médica. Estas son habilidades cognitivas y actitudes mentales que reconocen la dignidad y la libertad del paciente.

3- COMPASION: que es el reconocimiento de que el sufrimiento y la enfermedad engendran necesidades especiales de bienestar y salud, sin estimular una participación emocional excesiva que podría minar la responsabilidad profesional con respecto al paciente.
Estas definiciones no dictan ninguna ortodoxia moral, sino que solicita a los médicos que sean sensibles a la relación de sus valores con respecto a los de sus pacientes. Los médicos deben tener presente que su personalidad ejerce un efecto sobre sus pacientes y colegas. Si es tímido, puede parecer desinteresado, si es sarcástico puede parecer cruel y la insistencia es insoportable. Recuerden que la conducta moral y ética es un requerimiento absoluto para quienes han sido bendecidos con el privilegio de ejercer la MEDICINA.
Por último en coincidencia con el Profesor Paul Beeson los invito a destinar a cada paciente el tiempo que merece, escuchádole atentamente y examinándole con cuidado, aprender a concentrarse en cada problema con exclusión de todos los demás y desarrollar la capacidad de estudio acerca de los problemas del paciente, así lograrán mucho de lo que necesitan para cuidar de las personas enfermas, incluso en el mundo de nuestros días.