Para evitar accidentes…. ¿Es suficiente el control del alcohol y la velocidad?
Publicado: 30 de Septiembre de 2011
Para evitar accidentes….
¿Es suficiente el control del alcohol y la velocidad?
Dr. Luis Darío Larrateguy
Médico Neumonólogo. Asociación Argentina de Medicina Respiratoria
Todo el mundo piensa que las causas de los accidentes de tránsito son la velocidad, el alcohol, las drogas o las distracciones, pero no se tiene en cuenta un trastorno muy común en la población general: el síndrome de apneas durante el sueño.
Esta enfermedad provoca entre un 10% y un 15% de los accidentes de tránsito, por lo que hay que tomar más en serio este trastorno porque el afectado pone en peligro su vida y la de los demás.
Lo trágico es que estos enfermos sin tratamiento pueden tener serias complicaciones cardiovasculares o morirse en un plazo de cinco años, pero además cuando conduce un coche de más de mil kilos de peso, puede ser causante de un verdadero desastre si tiene un accidente.
Esto ha sido investigado por científicos de todo el mundo y tiene una incidencia clara en la vida práctica, en un momento en el que cada vez hay más gente detrás de un volante. No sólo corre peligro la vida del conductor afectado, sino la de todos los demás.
Efectos a largo plazo
Estos pacientes roncan, tienen pausas respiratorias al dormir y sueño a la mañana siguiente.
El síntoma más peligroso del Síndrome de Apneas del Sueño es la somnolencia que causa problemas al día siguiente.
El paciente se levanta más cansado de lo que estaba al acostarse. Se duerme fácilmente o le cuesta prestar atención y comienza a perder la memoria.
Pero tiene efectos mucho más serios sobre la salud a largo plazo como el infarto de miocardio o la hipertensión arterial, aunque ahora sabemos que si el trastorno se trata correctamente este riesgo a largo plazo también desaparece.
¿Es peligroso roncar?
A diferencia de la creencia popular, roncar, produce trastornos en los patrones de sueño y evita un descanso reparador. Cuando el ronquido es severo, puede ser un síntoma del síndrome de apneas obstructivas del sueño (pausas respiratorias al dormir), que puede ocasionar serios problemas de salud a largo plazo (accidentes cerebrovasculares, hipertensión arterial, trastornos cognitivos). La prevalencia de este síndrome es aproximadamente del 4 por ciento de los adultos y va en aumento con la edad, aunque sólo el 10 por ciento de quienes lo padecen están diagnosticados. Se presume que alrededor del 3% de los niños padece este síndrome.
Estas pausas o paradas respiratorias, que pueden llegar a ser de 20 a 60 o más por hora de sueño, van acompañadas de ronquidos, quejidos y bufidos entre los episodios de paradas respiratorias de más de diez segundos. En los niños, asusta ver los movimientos del tórax por el esfuerzo respiratorio.
Durante la noche también se producen movimientos corporales bruscos, frialdad en los miembros, sensación de angustia y quemazón, fragmentación del sueño, asfixia durante el sueño, durante la cual el cerebro, al detectar una reducción del oxigeno e incremento del dióxido de carbono, provoca continuos microdespertares con el objetivo de restablecer la respiración.
Esta situación repercute negativamente en la calidad del sueño y fundamentalmente en
su fin reparador y, por tanto, como después veremos, en el estado de vigilia.
Las personas que padecen apnea juegan en desventaja. Mientras el insomne sabe que todos los síntomas que sufre durante el día se deben a las noches en vela, pocos afectados de apnea saben lo que sucede mientras duerme. Es, precisamente la ignorancia de saberse enfermo de esta patología lo que constituye el verdadero peligro de la “Apnea”. Los especialistas en patologías del sueño llevan años alertando sobre la trascendencia social que tiene el hecho de no dormir o dormir mal.
¿Como se diagnostica? ¿Qué son los laboratorios o unidades de sueño?
Para llegar al diagnóstico la persona presuntamente afectada de apnea, debe dormir una noche en una Unidad de Sueño o Laboratorio de Sueño, donde se le someterá a una polisomnografía, prueba que incluye un electroencefalograma que recoge la actividad cerebral durante ese período, un registro de los movimientos de las piernas y de los músculos del mentón, un electrocardiograma, un micrófono que registra los ronquidos, un registro de la respiración por nariz y boca, otro registro de los movimientos respiratorios de tórax y abdomen y el índice de oxigenación de la sangre. Además se pueden registrar los episodios de importancia del sueño del paciente en un video.
Una mala y una buena.
Como este síndrome está ligado a la obesidad, todo nos indica que habrá muchos más pacientes en el futuro.
La buena noticia es que cada vez se va a molestar menos al enfermo para tener el diagnóstico. Hasta ahora debía venir a la Unidad de Sueño y pasar una noche donde se le realiza la polisomnografía.
Actualmente estamos utilizando métodos que nos permiten hacerlo en casa del paciente, con menos engorro y más rapidez. Estos nuevos estudios domiciliarios, nos permiten llegar al diagnóstico de la mayoría de los casos, aunque hay un grupo de ellos que debe ser estudiado con los métodos tradicionales.
Cada día sabemos más acerca de este trastorno, gracias a la investigación permanente y así podemos hoy ser más rápidos y eficientes al realizar los informes para un diagnóstico certero.
¿Y el tratamiento?
Esta es una enfermedad que no se trata con pastillas o con medicamentos sino con un dispositivo que mediante una mascarilla envía aire a presión a través de la nariz para evitar las pausas (apneas) de la respiración nocturna.
Pero aquí también hemos avanzado…las viejas máquinas de CPAP, grandes, pesadas y ruidosas, han sido reemplazadas por pequeños dispositivos que caben en la palma de la mano, silenciosos, livianos y de escaso mantenimiento que incluso se pueden usar con energía de 12 voltios, con lo que los pacientes pueden ir de campamento o utilizarlos en el auto.
También han mejorado las máscaras, ya que se adaptan mejor, hacen menos ruido porque ya no utilizan los viejos “whisper” para eliminar el aire espirado. Muchas de ellas tienen novedosas formas que mejoran el confort del paciente y su pareja.
Legislación
El Síndrome de Apneas durante el Sueño está en la Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS con el código CIE 10- G 47.3.
En Brasil, la resolución 267 obliga a los conductores de vehículos al renovar su carnet o cambiar de categoría, a ser evaluados para descartar Síndrome de Apneas del Sueño de acuerdo a parámetros clínicos y confirmado con polisomnografía. Los pacientes luego de recibir tratamiento pueden seguir conduciendo vehículos.
Es prioritario que nuestros legisladores trabajen en este sentido, así también como en el control de la alcoholemia, la velocidad y la organización del tránsito urbano e interurbano.


