Ni ebrio ni dormido ni …
Publicado: 28 de Febrero de 2008
"…un ciudadano de Buenos Aires ni ebrio ni dormido puede tener expresiones contra la libertad de su país…" (Expresión atribuida a Mariano Moreno, Secretario de la Junta)*
Es una realidad que cada vez se duerme peor. En esto influyen muchos factores, el cambio de horario, los ruidos de la calle que se han incrementado por la cantidad de sirenas de ambulancias, patrulleros y de alarmas que se disparan y que antes no existían, de escapes de motos sin silenciador, pero también la televisión y la computadora, que en las horas previas al sueño provocan excitación, dificultando una correcta higiene de sueño y la preparación para un sueño reparador.
Hace doscientos años, nuestros próceres hacían alusión a estos males que afectan la conciencia y nos pueden hacer cometer errores.
El aumento de las colisiones de frente y los accidentes inexplicables, tiene una impensada conexión entre el alcohol, los ronquidos, el fumar cigarrillos y el mal dormir.
Si bien en muchos de estos accidentes, se sospecha que el conductor se quedó dormido, hay una tendencia a creer que los accidentes de tránsito se producen principalmente por exceso de alcohol.
Habilidad para conducir
El conducir requiere una serie de habilidades que se reducen cuando falta el descanso o se está bajo los efectos del alcohol o se producen distracciones frecuentes.
Cada conductor asume una responsabilidad respecto de su propia seguridad y la de otras personas. Por ello es que el conocimiento de estrategias de seguridad se constituye en una de las claves para prevenir accidentes.
No se trata solo de quedarse dormido frente al volante y cruzar de carril con el vehículo acelerando.
Manejar somnoliento, como un autómata, pero sin capacidad para reaccionar ante un imprevisto, con los reflejos disminuidos es lo peligroso. Más, si este conductor no acepta que no está al 100% para conducir un vehículo e insiste en tratar de hacerlo: “yo puedo…, enciende la radio…, sube la intensidad el ventilador del acondicionador de aire…, etc.”
Este estado se asemeja a los efectos de la inhalación de monóxido de carbono que no permite darse cuenta cuando se pierde a conciencia
En el caso de los fumadores de cigarrillo, la intoxicación crónica de monóxido de carbono, es real y disminuye el nivel de vigilancia y atención y la visión nocturna de los conductores fumadores, estén o no fumando en el momento de conducir.
El consumo de cigarrillos mientras se maneja, produce distracciones por diversas situaciones; encender o apagar el cigarrillo demanda un mínimo de 3 segundos durante los cuales se deja de atender al tránsito y sostener adecuadamente el volante, quema del tapizado o de la ropa del conductor por caída de la ceniza o irritación que el humo provoca en los ojos y dificulta la visión normal, aunque conducir con una mano ya es un factor de riesgo.
En el caso de los pacientes con trastornos respiratorios durante el sueño, tienen durante el día “microsueños”, que implican una desconexión respecto de lo que está ocurriendo. Algo semejante a lo que muestra una conocida publicidad de la televisión: es como conducir por momentos con los ojos vendados.
Debemos tener en cuenta que se requiere rapidez en la respuesta de los reflejos cuando conducimos, para calcular a que velocidad se aproxima un vehículo o determinar la separación respecto del que circula adelante.
Tres segundos de distracción a 120 kms por hora, implica circular 100 metros sin tener conciencia de lo que se hace o viene de frente.
Anécdotas
Como anécdota, puedo contar que un paciente hoy en tratamiento por Síndrome de Apneas del Sueño y totalmente recuperado, decidió consultar por sus problemas de ronquidos y somnolencia, que hacía tiempo le reclamaba su familia, cuando se despertó por la bocina de un camión Scania que venía de frente. El había cruzado al carril opuesto sin darse cuenta, pero gracias a una maniobra pudo evitar el choque esta vez…
Otro paciente, chofer profesional de camiones, aceptó concurrir a la consulta que le pedía su familia hacía tiempo, cuando en un viaje observó que el camión que iba delante, ahora estaba detrás de él…., lo había pasado en forma automática sin darse cuenta…. Fue solo suerte que no viniera nadie por el carril opuesto!!!
No solo en la ruta se manifiesta este problema, hay personas que reconocen haber tenido pequeños accidentes en la ciudad como chocar alguien de atrás o frenadas por que “no lo ví” o “no se de donde salió”…, que demuestra una disminución en la concentración que implica manejar.
Otras veces, los turnos rotativos o el exceso de trabajo sin el descanso adecuado lleva a la insuficiencia de sueño.
Existen estudios que demuestran que una persona que estuvo despierta 17 a 19 horas, maneja peor que quienes tienen un nivel de alcohol en la sangre superior al 0,05 por ciento, límite legal para manejar después de haber bebido en algunos países de Europa. En los Estados Unidos, ese tope es de 0,1 y la Argentina, de 0,50.
Reflexión
Las autoridades de tránsito, deberían llevar una estadística sobre las posibles causas de cada conductor que sufre accidentes como en otros países latinoamericanos (Chile, Colombia) para prevenir males mayores.
Un simple examen médico poniendo énfasis en la búsqueda de posibles trastornos respiratorios durante el sueño y hábitos de beber alcohol o futue, podría con educación preventiva y tratamientos efectivos y probados, devolver a la calle un conductor más seguro.
La pérdida diaria de vidas, el creciente numero de heridos y mutilados, obliga a prestar atención no solo al control de los niveles de “alcoholemia”, sino también en base a los datos que aportan las publicaciones internacionales, a evaluar la “somnolencia al volante” y el “fumar mientras se conduce”, como causa de accidentes de tránsito.
*http://www.elhistoriador.com.ar/articulos/america_latina/despues_de_mayo.php
Fuente:


