Basta de Polución

Los niños y ancianos son los más vulnerables a la polución, en los primeros por el tamaño de la vía aérea y porque los mecanismos de defensa no tienen la madurez suficiente y en los segundos, porque en la tercera edad son más frecuentes, la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), el asma, las bronquiectasias y también un sistema inmunológicos deprimido.

Contaminación ambiental y enfermedad respiratoria

El aire contiene suspendidos numerosas sustancias nocivas, partículas orgánicas, gases, humus, microorganismos, virus, hongos, toda clase de alergenos, humedad, sustancias volátiles, etc., que en determinado momento pasan a la tráquea, bronquios y alvéolos, produciendo diferentes episodios de enfermedad respiratoria que van desde una simple afección hasta una severa crisis de broncoespasmo o infecciones respiratorias.

El incremento de la polución atmosférica en las grandes ciudades sin proyecto ambiental, ha aumentado considerablemente las enfermedades de las vías respiratorias, especialmente los procesos crónicos.

Los niños y ancianos son los más vulnerables a la polución, en los primeros por el tamaño de la vía aérea y porque los mecanismos de defensa no tienen la madurez suficiente y en los segundos, porque en la tercera edad son más frecuentes, la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), el asma, las bronquiectasias y también un sistema inmunológicos deprimido.

 

Las defensas naturales primarias respiratorias comienzan en la nariz con las anfractuosidades de las cavidades nasales y  los mecanismos de clearence mucociliar. La mucosa bronquial y los movimientos ciliares son los encargados de expulsar todas las partículas extrañas, además de neutralizar los microorganismos por su contenido en IGA (inmunoglobulina A), leucocitos y macrófagos.

 

Los pulmones poseen la mayor superficie corporal que está en contacto con los componentes gaseosos de la atmósfera, ofreciendo cien metros cuadrados de epitelio respiratorio, para entrar en contacto cada día con los 9.000 a 10.000 litros de aire inspirado.

 

Por ello, los pulmones son  un blanco para los contaminantes atmosféricos, que pueden ser responsables además, de patología extrarrespiratoria, pues el 70% del aire inspirado llega hasta los alvéolos, franqueando las defensas del aparato respiratorio.

 

 

La contaminación atmosférica es el principal componente de la contaminación ambiental y puede definirse como la presencia en la atmósfera de una o varias sustancias en cantidad suficiente para producir alteraciones de la salud, se presenta en forma de aerosol, alterando la calidad de vida de la población y la degradación de los ecosistemas. El principal contaminante, tanto por la frecuencia como por la importancia de sus efectos, es el humo de cigarrillos.

 

El medio ambiente se ha visto más comprometido con el progreso industrial, proveniente de chimeneas y fábricas, incendios forestales, sustancias irritantes como disolventes, pinturas y resinas que aumentan la concentración de partículas y gases tóxicos como el dióxido de nitrógeno y monóxido de carbono, la exagerada utilización de aerosoles, pero especialmente el aumento de vehículos circulantes, sin los controles adecuados sobre la emanación de gases de la combustión..

 

La falta de concientización de la población en este aspecto, no controlando la emanación de sus propios vehículos, se asemeja a la de las autoridades responsables de los vehículos oficiales.

Estas emanaciones de gases de la combustión, afecta directamente las vías respiratorias, especialmente en pulmonares crónicos, asmáticos y enfermos cardiovasculares.

 

Pero también, muchos ambientes interiores, como el hogar y sitios de trabajo, presentan humos de cigarrillos, humedad, frío, oscuridad, pérdidas de gas, chimeneas, calor, corrientes de aire, proteínas animales y de insectos, que condicionan un ambiente propicio para la propagación de enfermedades respiratorias.

 

Las bacterias, los virus y los hongos prosperan en el aire “viciado” de los lugares muy calefaccionados, igualmente el polvo de diferentes procedencias, el polen, las esporas, flotan en el aire e inciden directamente en personas con antecedentes de enfermedades pulmonares.

 

La infección se puede producir por la inhalación de microorganismos presentes en el ambiente y si bien estos no se multiplican en el aire, ésta es la vía por la que se transmiten. Las concentraciones son más altas en sitios cerrados y se facilita su transmisión al estornudar, toser o simplemente respirar o hablar por medio de gotas microscópicas de líquido mucoso bronquial.

El aire inspirado al circular lentamente permite que se sedimenten las partículas según su tamaño, llegando así a las diferentes partes del árbol respiratorio.

 

El smog (en Inglés smoke y fog) de los ingleses, se produce cuando la gruesa y sucia capa de aire del ambiente se mezcla con humo y bruma.

 

La inhalación de polvos inorgánicos produce una serie de enfermedades pulmonares que se conocen como neumoconiosis. Las más importantes son: silicosis, (arenadores, exposición a minas, canteras, tallado de piedras, cemento, fundiciones, etc.); antracosis (trabajadores de minas de carbón); berilosis, asbestosis e inhalación de amianato. La asbestosis es una fibrosis pulmonar difusa por exposición reiterada al polvo de amianto durante mucho tiempo. En estos pacientes la incidencia de cáncer  es mucho mayor que en el resto de la población. El mesotelioma maligno de la pleura se considera secundario a la exposición al amianto.

La inhalación de vapores tóxicos puede causar distintos tipos de neumopatías agudas o crónicas.

Entre los agentes etiológicos figuran el dióxido de nitrógeno (enfermedad de los que manipulan silos), el cloro, el fósforo, el anhídrido sulfuroso, el óxido de zinc, los vapores de mercurio, los vapores de cadmio y de polímeros.

 

 

La inhalación de sustancias orgánicas, producen enfermedad pulmonar llamada neumonitis por hipersensiblidad. El más conocido es el pulmón del granjero (por inhalación de heno enmohecido), la bagasosis (por bagazo enmohecido); bisinosis (polvo de algodón, lino y cáñamo) y los que trabajan con pulpa de madera.

 

Las cucarachas proveen un 30% de alergenos domiciliarios por lo que se debe evitar su proliferación. Los asmáticos tienen una gran sensibilidad a la inhalación de estos polvos orgánicos, inorgánicos y vapores tóxicos, los que pueden desencadenar una crisis asmática. Muchos de estos gases y aerosoles solubles y compuestos hidrocarbonados, pueden inducir al edema pulmonar agudo, cuya gravedad depende mayormente de la intensidad y duración de la exposición. Son muy importantes las secuelas como la bronquiolitis, fibrosis grave y la peribronquilitis, bronquiectasias y enfermedades de las vías aéreas de tipo obstructivo.

 

Otra enfermedad relacionada con los inhalantes respiratorios, es la rinitis alérgica (fiebre de heno).

Se presenta con intensa tumefacción, edema y secreción de la mucosa nasal, acompañada de prurito y estornudos, intensa conjuntivitis con fotofobia, escozor en los ojos y edema palpebral. En ocasiones puede coexistir con laringitis, laringotraqueitis, otitis y verdaderos accesos de broncoespasmo con abundantes sibilancias.

 

La conjuntivitis alérgica se presenta también por la gran contaminación del aire especialmente en las ciudades y con la exposición al sol, a la industria del caucho o de productos inflamables, la floricultura, los talleres de soldadura, al polen, pelos de animales, plumas, etc., los ojos se presentan enrojecidos, con fotofobia y picazón, lo que puede complicarse con conjuntivitis viral o bacteriana.

 

Para frenar la contaminación se debería fomentar el transporte público controlado y ecológico, para disminuir el transporte privado, principal causante de los humos de la capital y limitar la velocidad  al mínimo en la ciudad.

 

Además el manejo de la basura, reduciendo los basurales a cielo abierto y la prohibición de fumar en espacios cerrados públicos y privados.

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